No Basta con que Seas Integro, Debes Hacer Algo Más

Por Ana Estopiñán.

Quiero compartir con Uds la  respuesta que di al comentario de un señor venezolano que dice que no apoya al gobierno de Maduro, pero piensa que trabajando con integridad en lugar de manifestarse y protestar en las calles es como se solucionan los problemas en Venezuela. Pienso que en parte tiene razón, que la integridad de sus ciudadanos ayuda a salir adelante a un país, pero creo que fortalecidos en ella es necesario hacer algo más para poder liberarse de quienes los aplastan.

“Amigo, quizás usted piensa que la solución está en trabajar íntegramente para que Venezuela salga de la crisis. Déjeme contarle como cubana que soy, varias experiencias que me tocaron vivir muy de cerca. Después del  1959 en que triunfó la revolución en Cuba, mi padre, que era un hombre íntegro y un trabajador muy recto, se hizo miliciano porque pensaba igual que usted. En la década de los 60´s fue jefe de personal de una heladería en La Habana muy conocida por todos por Coppelia. Bajo su supervisión se cumplía a cabalidad con las normas establecidas, eliminó el ausentismo al crear turnos rotativos para beneficiar a las trabajadoras con hijos pequeños y en edad escolar. Él fue siempre muy estricto con el cumplimiento de las leyes y allí impedía que los trabajadores se llevaran a sus casas los helados que le pertenecían al público que pagaba, siendo él como jefe de personal el primero en dar el ejemplo. Si yo quería tomar helado, mi madre me llevaba y hacíamos la cola al igual que los demás y tampoco permitía que nos coláramos.

En el tiempo en que el centro estuvo bajo su dirección Coopelia ofrecía 54 sabores de helado y aunque siempre habían largas colas el cliente casi siempre encontraba sus sabores favoritos. Sin embargo, no todos cooperaban y esos eran los dirigentes, quienes junto a los funcionarios gubernamentales eran los que incumplían las leyes que el mismo gobierno había implementado en la empresa. Entre otras cosas, los trabajadores que eran miembros del partido se ausentaban con mucha frecuencia del trabajo porque tenían reuniones, dejando la plaza vacía por el tiempo que durara la reunión. De igual manera ni  los militantes ni los funcionarios del gobierno querían hacer cola. Mi padre fue llamado a contar y fue amonestado por oponerse a esto y a que altos funcionarios del gobierno mandaran a pedir tinas de helado cuando celebraban fiestas en sus casas.  Como resultado lo fueron dejando solo haciendo el trabajo que debía ser hecho por cuatro hombres. La presión de trabajo era muy excesiva y sin poder tomar vacaciones por el tiempo al que tenía derecho diciéndole que no le ponían a nadie para que lo sustituyera, por poco enloquece. Lo mejor que le pudo pasar para librarse de aquella situación fue que lo sacaran de allí y lo degradaran de posición en otro lugar.

Un cuñado de mi madre, que había pertenecido activamente al partido comunista desde antes de la revolución, era el tipo de individuo que en el actual gobierno revolucionario, cuando era nombrado por sus méritos para ganarse un refrigerador, él siempre encontraba a alguien que tenía mas necesidad que él y le donaba el equipo que se había ganado. El decía que se suponía que hubiera más artículos para recompensar a los trabajadores, pero daban uno solo equipo y no se sabe cada qué tiempo. El primer refrigerador que entró en su casa fue comprado  alrededor de los 1990 con los dólares que mi tía recibió de su hermana que vivía en los Estados Unidos. El pobre hombre no pudo hacer nada tampoco por impedir el robo que los dirigentes hacían de los bienes de su empresa y según sus propias palabras “el comunismo que le habían enseñado no era el mismo que se estaba viviendo en Cuba.”  Hace unos años que murió en su querida Cuba pero en la miseria, sin haber aceptado nunca ser miembro del Partido Comunista actual.

En el año 1980, mi esposo era ingeniero en una empresa. Muy pronto se dio cuenta de que los dirigentes, entre ellos miembros del partido, se robaban por cajas la mayor parte del abastecimiento alimenticio que estaba establecido para los trabajadores y lo peor es que le mantenían la boca cerrada al resto de trabajadores con migajas para que se llevaran a sus casas, con cuyo gesto podían campear por su respeto. En una ocasión uno de ellos le ofreció a mi esposo un paquetico para que se llevara pero él lo rechazó, no quiso ser cómplice del robo colectivo de unos pocos que defalcaban a la mayoría. Llegó el momento en que mi esposo tuvo que denunciar lo que estaba pasando pero no sucedió nada, resultando que muchos de esos individuos eran los más dispuestos a organizar aquellas asambleas de repudio en donde le gritaban improperios y agredían a los aproximadamente 100,000 cubanos que a través de la flotilla del Mariel querían abandonar la isla por las mismas razones de las que estoy hablando y muchas más.

Cuando a mi esposo lo llamaron para que organizara la primera asamblea de repudio en que participarían todos los trabajadores, incluyendo esos dirigentes que robaban, en ese momento fue que declaró que él también decidía irse de Cuba y por supuesto que el resultado fue que se quedó sin trabajo. Días más tarde vinieron algunos de sus compañeros de la universidad y organizaron una turba con los vecinos de los alrededores para que le gritaran frente a su casa calumniándolo de la peor forma. Posteriormente le denunciaron en seguridad del estado con una acusación falsa con el único propósito de que lo metieran preso.

En aquella época en Cuba no había ni cámaras, ni celulares ni la forma de hacerlo saber en el exterior, además quién se iba a atrever a grabar nada. La única prensa era y es aun la del órgano oficial del partido comunista de Cuba. Al mundo no llegaban las pocas voces que denunciaban la represión  y si se enteraba, no se involucraba, y las imágenes que llegaban de esa única prensa oficial han sido las que hacen propaganda a favor y no en contra del sistema.  Gracias a Dios mi esposo pudo salir de Cuba dos años después, pero Cuba sigue con esos mismos dirigentes que continúan robando y abusando del pueblo.

La inmensa mayoría de la población vive haciendo trampas y del engaño para poder sobrevivir, siempre con temor del vecino o de cualquiera que puede ser un informante de seguridad del estado dispuesto a hacer daño a los que de alguna forma se manifiestan o protestan contra el gobierno.  Aquel que vive solo de su trabajo, el poco dinero que gana no le alcanza ni para empezar el mes, y si no es porque recibe ayuda de un familiar en los Estados Unidos u otro país, tiene que inventar como puede, no quedándole otro remedio que mentir, robar y conseguir lo que se necesita para malamente subsistir. La otra opción que tiene es formar parte del equipo de militantes como los que hablé anteriormente, seguir el mismo estilo de  vida corrupto y estar dispuestos a ir en contra del propio pueblo si es necesario.

Con dolor le digo amigo venezolano, que muchas de las muchachas estudiantes, incluso de la universidad, para poder vivir se convierten en jineteras (el nombre que se le da a la mujer cubana que le vende su cuerpo a los extranjeros), son prostitutas universitarias. He visto con tristeza cómo la mayoría de los hombres, incluyendo a la juventud,  se alcoholiza y hasta se drogan porque ni sus padres, que han sido esos hombres y mujeres que han seguido ciegamente a un gobernante y que una vez permitieron que se injuriara, se encarcelara, se golpeara a sus hermanos que no pensaban como el gobierno y aun siguen permitiéndolo, no supieron enseñarles valores  y por tanto, no conocen lo que es la dignidad.

En estos sistemas que tanto hablan de los pobres y de todo lo que hacen por ellos, la cantidad de gente que se empobrece es cada vez mayor hasta que todos van siendo víctimas de la miseria, y lo más triste del caso es que no aprenden la lección. Por supuesto que es lamentable la forma brutal en que la emprenden en contra de todo aquel que se oponga, pero no se ve otra opción que no sea la de irse a las calles a reclamar sus derechos pues el gobierno nunca va a tener la iniciativa de ceder en nada solo porque se le pida, hay que irlo arrinconando para poderlo vencer

Amigo, amiga chavista ¿es esto lo que usted quiere vivir en Venezuela?” ¿Cree que con solo trabajar honradamente se acaba con esos gobiernos? Pienso que es necesario hacer algo más.

About Ana Estopinan

Nací en La Habana, Cuba de donde salí en el año 1980 a través de la flotilla del Mariel. Me gradué del Miami Dade College de Asociado en Artes en Administración de Negocios. Actualmente resido en los Estados Unidos.

Mi misiòn es compartir un mensaje de esperanza, paz y alegrìa con mi ejemplo.

Mi lema "La compasiòn es la fuerza mayor capaz de cambiar el corazòn del ser humano."

Soy la escritora del blog, SecretosDelAlma.com.

Comentarios

  1. Jackeline says:

    Hola Ana, tienes razon en lo que comentastes y esta pasando en Venezuela. Pero a diferencia de ustedes somos un pueblo con seres humano de buen corazon, sin malicia y pueblo de paz y por energia del universo nacimos para estar bien y recibir lo mejor.
    Y todo esto pasara, quedara en el pasado y ustedes algo le deberan a la vida, hay que empezar a cambiar.

  2. Hola Jackeline, coincido contigo en que hay que empezar a cambiar. Aunque primero, quisiera expresar esta idea: no pienses que son ustedes los venezolanos los únicos de buen corazón. Aunque no lo creas, en el mundo hay de todo y en todos lados. Hay gente buena en Venezuela y también la hay en Cuba y en el exilio. Desgraciadamente hay muchísimos cubanos que mancharon el nombre de Cuba, perdieron su dignidad y no les bastó en cometer un sacrilegio con mi tierra sino también fueron a cometerlo con la tuya o mandaron a otros a hacerlo, siendo causantes de quitarle a Venezuela su libertad y su bienestar. Sin embargo, dejar entrever que la diferencia entre tu pueblo y el mío es que tu pueblo es el que tiene buen corazón y que el mío tiene una deuda pendiente, es un grave error porque ni tu ni yo conocemos a todo el mundo, ni sabemos lo que hay dentro de cada cual. A mi, como exiliada cubana me desgarró ver como a tu pueblo le mataron a muchos jóvenes valientes que protestaban en las calles. Me duele ver como en un país tan rico como el tuyo, los niños no tienen que comer y como los padres hacen largas colas para conseguir los productos esenciales que tanta falta hacen y que tanto escasean. Te repito, me duele, y me duele mas aun saber que mi pueblo tiene mucho que ver en lo que pasa con el tuyo. En mi Cuba habían hombres valientes también, a los que mataron en las calles. Y a los valientes de hoy, los encarcelan y hasta los matan mientras los tiranos siguen en el poder, y a muchos hombres íntegros no les queda otra salida que irse de Cuba. Es muy triste todo lo que ha estado pasando con mi país y muy triste lo que pasa en tu país. Estás en tu derecho de pensar despectivamente de la gente buena que aun existe en mi país, tanto dentro de él como fuera del mismo, pero también tienes la otra opción de pensar que tanto en el tuyo como en el mío hay gente igual de miserable y sin valores ni escrúpulos, pero a su vez, en ambos lados hay gente sencilla, humilde, de buenos sentimientos y que por ellos, tanto tu país como el mío, necesitan liberación.

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