¿Vaticinará la Nueva Estatua de Martí el Final del Castrismo?

Análisis de la posible relación entre la nueva estatua de Martí colocada en La Habana y el futuro inmediato de Cuba.

Nueva estatua de José Martí frente al Palacio Presidencial en La Habana.

En el presente artículo analizaremos la simbología que aparece tras la colocación de una estatua de nuestro Apóstol frente al Palacio Presidencial en La Habana, una réplica de la que existe en el Central Park de New York desde el año 1959, en la que se recrea el momento en que caía mortalmente herido en Dos Ríos el 19 de Mayo de 1895, y son pasados exactamente otros 59 años que se coloca esta estatua en la capital cubana.

En el mundo físico el hecho en cuestión no va más allá de la colocación de una estatua, pero en el engranaje de la historia su significado es mucho más profundo de lo que cualquiera pueda imaginar, puesto que el mismo está muy estrechamente ligado con una realidad cuya existencia no podemos ignorar, el mundo espiritual, ese cuya existencia se va a manifiestar de una forma u otra aunque  no se tenga conciencia de ello.

Esta estatua de nuestro Apóstol viene a marcar el final de un ciclo. Es como si Martí hubiese estado esperando que llegara el momento de manifestarse tras una larga espera representada por la estatua que todos conocemos en la Plaza Cívica y que nos muestra a un Martí sentado en actitud pensativa, como indicando lo larga que sería la espera a que se tendría que enfrentar. Ese cierre del ciclo está representado geométricamente por un triángulo que se forma al  momento de colocar la estatua, siendo uno de los vértices del mismo la propia estatua recién colocada, seguido del punto donde se encuentra la estatua original en el Central Park de New York, y un tercero ubicado precisamente en el lugar donde cayó el Apóstol, en el obelisco que se encuentra en Dos Ríos. Para el propósito del presente estudio es de suma importancia el significado simbólico de los puntos por donde pasen las rectas que conforman los lados del triángulo, siendo el más importante de ellos el que une los puntos que se encuentran en territorio cubano.

Hasta cierto punto es llamativo que ese espacio frente al Palacio Presidencial donde colocaron la estatua, conocida como Plaza 13 de Marzo, no hubiera sido ocupado antes por otra estatua u otro monumento alegórico a la revolución, a no ser que desde hace años estuvieran planeando colocar ésta de Martí, pero el caso es que ahora estaba disponible para recibir al hombre más importante de nuestra historia, esta vez encarnando al personaje en actitud de lucha, que es la etapa con que inicia este nuevo ciclo que sigue a la larga espera a la que estuvo sometido frente al obelisco de la Plaza Cívica.

El colocar esta estatua de Martí hace que por vez primera en nuestra historia existan en La Habana estatuas ecuestres de cinco grandes figuras de nuestras guerras de independencia, Carlos Manuel de Céspedes, Calixto García, Antonio Maceo, Máximo Gomez y ahora Martí, como líderes de un nuevo ejército de liberación nacional listos para el ataque final que liberaría a la querida Patria que aún se encuentra sometida a la esclavitud, aunque irónicamente muchos la reconozcan como territorio libre de América. Claro que todo depende del concepto que se tenga de lo que es libertad y de la resignación de cada individuo a vivir sin ella.

Según veo el panorama, y consciente de que después que ningún otro intento de liberar a Cuba de la dictadura que la oprime ha dado resultado, puede que hayamos llegado al momento en que se hagan realidad aquellas palabras que con tono profético quizás, expresara Bonifacio Byrne en su conocida poesía a La Bandera cuando dijo…”Si desecha en menudos pedazos, llega a ser mi bandera algún día, nuestros muertos alzando los brazos, la sabrán defender todavía”. Son los propios acontecimientos que deben irse manifestando los que nos darán la respuesta.

A continuación la vista aérea de la zona cercana a la entrada a la bahía donde fue colocada la estatua de José Martí en la Plaza 13 de Marzo.

Ubicación del vértice del triángulo correspondiente a la estatua nueva.

Interpretando la simbología que se deriva de los lugares por donde pasa el lado del triángulo que va desde la estatua nueva hasta el obelisco en Dos Ríos, el primer lugar significativo que nos encontramos es la Catedral de la Habana, un símbolo que representa la fe que mayoritariamente profesa el pueblo cubano, y unos 24 kms antes de llegar a Dos Ríos vemos que la línea pasa por Cauto Cristo, lo que simbólicamente resalta también la figura de Cristo. No existe ningún otro punto representativo de otra fe religiosa que no sea la que se deriva de la persona de Cristo que se destaque a lo largo de la trayectoria de esta línea.

Lado del triángulo que corre sobre Cuba pasando por la Catedral de la Habana

Comparación entre las figuras de Cristo y de Martí desde el punto de vista histórico.
Partiendo del hecho de que la figura de Jesús es la única que se destaca por medio de esta simbología, como lo vimos con la Catedral de la Habana y el poblado de Cauto Cristo, conscientes de que son muy pocos los lugares de Cuba identificados con el nombre de Cristo, considero que desde el plano espiritual es la figura de Cristo la única que interviene en el proceso de liberación de Cuba, respondiendo así a la fe de un pueblo que por décadas le ha pedido su intervención para liberarse de la opresión del comunismo. Para continuar se hace necesario encontrar algún elemento que nos confirme la hipótesis sobre Jesucristo a la cabeza de esta misión liberadora, para lo cual seguiremos utilizando la geometría como herramienta, o geografía sacra como he decidido llamarla, la que como verán es bastante exacta en sus resultados, porque cuando trazamos una línea recta vemos que es posible interpretar el simbolismo de los puntos que encuentra en su camino.

El siguiente paso era localizar la figura principal de Jesús que se conoce en Cuba que es el Cristo de la Bahía, y de centro a centro unirla con una recta con la estatua recién colocada de Martí, prolongándola después hacia el Oeste con la intención de ver qué otro punto de importancia era alcanzado por la recta. Afortunadamente la búsqueda no tardó en dar resultado porque tras recorrer 2,000 metros nos encontramos con la Fragua Martiana, lugar donde se encuentra un busto del Apóstol que nos recuerda su lugar de tortura, su calvario, las canteras de San Lázaro, lugar que en esa época ocupaba una gran extensión de terreno frente al mar, pero que voluntades controladas desde niveles más elevados de la existencia hicieron que este sencillo monumento del apóstol fuera colocado allí precisamente, porque cuando generaciones futuras decidieran colocar su estatua montado en su cabalgadura, ésta tenía que ser colocada sobre una línea recta que lo uniera con el Cristo de la Bahía, cuya ubicación fue decidida por esa misma voluntad superior, aunque se crea que fue la voluntad de los hombres en su tiempo y espacio la que lo decidió. La recta pasaba por los tres puntos con suma precisión, y aunque la escala de la foto no permita apreciarlo, cada punto fue colocado con mucho cuidado.

Cristo de la Bahía de la Habana

Jesús había sufrido tormento en la cruz porque eso era lo establecido por los romanos para los rebeldes que por sus ideas arrastraran pueblo tras sí y se temía que llegaran a convertirse en una fuerza que amenazara la estabilidad del gobierno. (Aclaro que estoy enfocado en el Jesús histórico, pues solo así puedo establecer un paralelo con nuestro Apóstol). La tortura de nuestro Martí había sido en las canteras de San Lázaro arrastrando una cadena atada a su cintura con una pesada bola de hierro en el otro extremo y un grillete al tobillo,  lo que le provocó una úlcera en la pierna. En ese infierno pasó mas de seis meses cuando solo contaba 16 años de edad, y de esa pierna dicen que padeció por el resto de su vida. Fue gracias a la intervención de un amigo de su padre, el Sr. Sarrá, quien logró su liberación, llevándoselo a su casa en la finca El Abra en Isla de Pinos hasta que unos dos meses después fue deportado a España. Fue durante esa estancia temporal que recibió como regalo del Sr. Sarrá una Biblia, cuando por vez primera comenzó el joven Martí a conocer al Cristo que había sufrido el tormento de la cruz, y sobre quien hablaba con gran admiración.

La siguiente foto muestra los tres puntos perfectamente alineados.

El busto de Martí de la Fragua Martiana está en perfecta alineación con su estatua ecuestre recién colocada frente al Palacio Presidencial y con el Cristo de la Bahía.

Busto de Martí en la Fragua Martiana.

Busto de nuestro Apóstol en la Fragua Martiana

El Martí que espera pensativo en la Plaza Cívica.

Algo que no parece ir muy acorde con la personalidad de Martí es que lo hayan presentado sentado, al parecer semi arrodillado, y mirando hacia abajo, pero analizándolo bien, para el lugar en que colocaron esta estatua, no creo que le iba a resultar fácil contemplar las escenas que durante décadas tendrían lugar a sus pies. Triste experiencia la que le tocó vivir a nuestro apóstol mirando al máximo lider pronunciar tan frecuentes discursos, sabiendo la habilidad que tenía el maestro para identificar a quienes no decían la verdad. 

Cuánto ha tenido que sufrir nuestro Apóstol viendo a su propio pueblo ser manipulado al antojo de un tirano, y sin poder hacer nada hasta que no llegara el momento preciso en que se hiciera justicia, pero la buena noticia era que la versión del Martí de la justicia ya había llegado y ahora ambos lucharían juntos, porque el que se había quedado como rehén en la isla le serviría de guía al guerrero que llegaba en su cabalgadura en el preciso momento en que se estaban cumpliendo 100 años de que el Comunismo se implantara por primera vea en el mundo. No hay dudas de que todo parecía estar muy bien calculado. El siguiente paso era ver hacia donde dirigía su primer ataque el Martí recién llegado.

El Martí de la Plaza de la Revolución, quien no ha olvidado que su Patria sigue siendo esclava.

Desde su cabalgadura Martí fija su mirada hacia en la residencia de Raúl Castro. 
El cuadro que se nos presenta aquí es muy significativo ya que partiendo de la estatua nueva de Martí y buscando ahora alineación con la estatua de la plaza Cívica, vemos que la línea recta nos lleva directamente a la residencia de Raúl Castro, como si el Martí que ha estado esperando por casi seis décadas en la plaza le indicara al que acaba de llegar, hacia donde es que debe dirigirse, que es precisamente hacia la residencia de la principal figura causante del sufrimiento de la nación tras el fallecimiento de su hermano Fidel. Ya vemos que la línea no nos lleva a la casa de Fidel, prueba de que este mecanismo funciona con información bastante actualizada.
Como muestra la foto, uno de los puntos cayó sobre un extremo del aeropuerto de Ciudad Libertad, un escenario que ha jugado un papel muy importante en la historia de la revolución y del cual nos ocuparemos en otra ocasión, pues su solo análisis de por sí ya es extenso. Lo mismo sucede con otros puntos que se identifican cuando extendemos la recta en ambas direcciones pues la simbología de los mismos es realmente interesante.

 

El propósito del espíritu del Apóstol es el de establecer un gobierno justo en su tierra.
Como se darán cuenta, desde el año 1959 en que fue colocada la estatua en el Central Park de New York, al trazar la recta pasando por la primera estatua de 1905 en el Parque Central, dicha recta pasaba exactamente por el mismo centro del Capitolio, por la cúpula central que guarda en su interior la estaua de la República, pero lo que sucedió ahora al colocar esta última estatua del Apóstol frente al Palacio Presidencial, lo hicieron en un punto al parecer predestinado para ella que se encontraba sobre el trazo de la recta que entre estatua y estatua desde 1959 entre New York y La Habana. En realidad parecía como si hubieran utilizado un lazer para colocar esta última estatua, cuando es evidente que no se tuvo en cuenta la geometría perfecta que existía entre las dos estatuas iniciales, alineadas igualmente con el centro del capitolio. Quien opte por pensar que todo es fruto de la casualidad es libre de hacerlo, lo que para mi ya son tantas y tan frecuentes las coincidencias que encuentro, que les doy el valor que en verdad creo merecen. Lo mismo había sucedido con el Cristo de la bahía y el busto de la Fragua, para esta recta la alineación de la estatua había sido igualmente perfecta.  La interpretación de la simbología que incluye al Capitolio da a entender que el poder espiritual de Martí provocará un cambio de gobierno, ligado directamente al espíritu de Jesus, expresado por la alineación Cristo de la Bahía – Busto de la Fragua.

Línea recta procedente de la estatua de Martí ubicada en en Central Park de New York que pasa por su primera y la última estatua que existen en la Habana, al igual que por el centro del Capitolio Nacional hasta finalizar en el aeropuerto José Martí.

 

Los cubanos regresarán libremente a la isla.
Como verán en la foto que sigue, al extendiendo la recta una vez que pasamos el Capitolio llegamos hasta el aeropuerto José Martí, que traducido a lenguaje simbólico, el principal aeropuerto de una ciudad capital es considerado la puerta principal de entrada al país, porque puertos de mar pueden o no existir en dependencia de si la capital en cuestión se encuentra en la costa, razón por la cual a los aeropuertos de las capitales se les considera la puerta principal de entrada al país.

Tampoco considero una casualidad que la recta vaya directo al aeropuerto José Martí, porque muy cercanos a este aeropuerto tenemos los de Santiago de las Vegas y Managua, y la recta no se dirigió a ninguno de ellos sino al José Martí. En lenguaje simbólico todo parece indicar que no es otro que nuestro Apóstol quien le dará la bienvenida a todos sus compatriotas, y por supuesto que sin ningún tipo de restricciones. Ya no existiría el gobierno de los Castro, por lo que nunca más sería humillado un cubano al entrar a su Patria como lo han sido durante tantos años bajo su régimen.

 

Resumen final sobre la posición estratégica de la estatua nueva de Martí.
Consciente de la época que nos ha tocado vivir y de los patrones de creencias existentes según las diferentes doctrinas, sé que no es fácil aceptar un enfoque que responde a un patrón de creencias tan ajeno a los ya establecidos, hasta contradictorio en gran medida, pero no voy a negar que es a esto a lo que le encuentro sentido, porque estas rectas que trazo pasan por un lugar determinado o simplemente no pasan, pero creo que quede claro que no las puedo forzar a que lo hagan para que respondan a un interés personal. Será el pasar del tiempo lo que vaya confirmando lo objetivo de esta interpretación de nuestra realidad y de lo que podemos esperar para nuestra Patria.


Son solo hechos que ocurran en el futuro los que puedan respaldar esta hipótesis, por lo que no nos queda más remedio que esperar por ellos y entonces ya veremos que pasa.

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