Archives for February 2013

Cuando Supe que Había Esperanza para el Pueblo de Cuba

El Pueblo de Cuba no estaba solo, podía contar con la ayuda de Dios.

En el último año que había pasado en Cuba, expulsado ya del trabajo, me había involucrado mucho en la iglesia, llegando incluso a ser presidente del grupo de jóvenes. En es entonces hacía no mucho tiempo que había tenido una experiencia que me llevó a encontrar en Dios un apoyo real, algo que cada día iba aumentando mi fe y me iba fortaleciendo cada vez más para hacerle frente a todo lo adverso que se me iba presentando. Fueron los hechos relacionados con el éxodo del Mariel los que presentaron el escenario para esa ruptura que necesitaba con todo lo que me impedía llevar abiertamente una vida de fe.

Una vez que me expulsaron del trabajo no me involucré de inmediato en la iglesia, pues producto de aquella vorágine que se estaba viviendo mucha gente que no se había podido ir del país, pero que sí había quedado identificada como contraria al sistema, encontró un refugio en las iglesias, momento que no iba a ignorar el gobierno para reforzar la presencia de infiltrados en las mismas, como siempre lo había hecho, pero en esta ocasión con más razón aún, conscientes de que se hablaría más de planes de salida del país que en otro tiempo, y el gobierno necesitaba estar bien informado de lo que allí se hablaba. Por mi parte no estaba dispuesto a enfrentar aquella persecución pues con la que ya soportaba era suficiente, pero una vez que esa furia inicial pasó fue que comencé a asistir a una iglesia en la que estuve hasta el momento de la salida, muy atento siempre a los temas que no estuvieran relacionados con la religión los cuales debía tener cuidado de evitarlos, a sabiendas que los infiltrados serían los más propensos a iniciarlos.[Leer Más…]

El Por qué Muchas Personas Buscan el Fracaso

(Artículo escrito por mi hijo Pedro Andrés)

Ultimamente he estado muy involucrado con el tema político actual, especialmente por las recientes elecciones aquí en los Estados Unidos. Durante este tiempo he aprendido bastante sobre el tema y he llegado a encontrar la ideología con la cual más me identifico.

A nadie le gusta fracasar. ¿O si? ¿Cómo puede ser que alguien prefiera fracasar en lugar de querer ser exitoso?

Antes, siempre que leía sobre alguien que había alcanzado el éxito, o que se había sobrepuesto a obstáculos muy difíciles, me daba mucha inspiración. Quería compartir la historia con todo el mundo.

Pensaba, “¡Wow, si todos pudieran leer esto, como les cambiaría la vida!”

Pero estaba equivocado. Habían muchas personas a quienes estas historias no les importaban, o simplemente tenían una excusa para [Leer Más…]

El 17 de Diciembre de 1982 Dejaba Atrás a Mi Patria

Courtesy of Joe Ravi - CC-BY-SA 3.0

Courtesy of Joe Ravi – CC-BY-SA 3.0

Diciembre 18 de 1982. Aeropuerto de Orly, Paris.
Después de un largo viaje y con un frío que partía los huesos allí me esperaba Marie Antoinette y su padre para llenar ese vacío que se siente al llegar solo a lo desconocido. El vuelo de la Habana a Madrid no había podido aterrizar en el aeropuerto de Barajas debido a una tormenta de nieve y tuvo que seguir hasta Barcelona donde esperamos unas dos horas hasta poder regresar a Madrid. Nos habían desviado justo a la ciudad desde donde había recibido la primera carta de Soledad Martínez, quien nunca más me había escrito, y ahora me estaba esperando en Paris la única persona entre las que ella me había indicado escribir y con quien había mantenido contacto después de varios años. Allí le agradecí en silencio todo lo que sin ella saber había hecho por mi, sobre todo el viaje que estaba realizando en aquel momento, única vía disponible para salir de Cuba. Quién sabe si habría muerto, no tenía la menor idea de lo que había pasado con ella, pero el agradecimiento estaba en mi corazón. Llegué a Madrid con el tiempo justo para tomar el vuelo de Air France rumbo a Paris.[Leer Más…]

Encuentro con un Niño Peter Pan

Cuando llegué a Estados Unidos fue que me encontré por vez primera con “los niños Peter Pan”. En Cuba había escuchado sobre los niños que los padres habían enviado solos a Estados Unidos al principio del gobierno de Castro, hijos de familias que tenían cierta posición en la sociedad cubana de la época. Y fue aquí en EU que vi por la televisión varios de esos niños que se habían destacado como hombres de negocio, intelectuales, figuras de la política, las artes, etc, aunque por supuesto no todos corrieron con la misma suerte o tuvieron la misma voluntad de luchar después de haber atravesado por una etapa tan difícil en sus vidas de verse separados de sus seres queridos a tan temprana edad. Siempre me quedaba pensando que me gustaría conocer alguno de ellos para así poder escuchar su historia.

Y fue ayer precisamente que tuvimos la visita de varios matrimonios que asisten a una iglesia donde unas amistades nos habían invitado semanas atrás, todos cubanos, excepto una señora hondureña casada con uno de ellos. Trajeron de todo, como si fuese tiempo de huracán, dejándonos provisión para varios días. Como en toda reunión de compatriotas en tierra extranjera, cuando le pregunté al esposo de la hondureña cuándo había llegado de Cuba y me dijo que hacía ya cincuenta años, no me dejó formular la siguiente pregunta. “Sí, yo soy un niño Peter Pan”. Él con trece años de edad había venido con dos hermanos menores, otro varón menor y su hermanita de cuatro años y medio. Como palabras quizás alguien las lea sin mucha emoción, pero en este hombre de unos sesenta y tantos años sentado frente a mi, solo pude ver aquel niño que tanto había sufrido. Un niño que se había sentido responsable del cuidado de sus hermanos más pequeños, sobre todo de la niña, de la cual lo separaron después, pues no estaba permitido que viviesen juntos en albergues. Y lo más difícil de todo, la separación de los padres.[Leer Más…]

Mi Agradecimiento a Una Gran Amistad

Nací y crecí en el campo, en una finca a cuatro kilómetros de Coliseo, un pueblecito de la provincia de Matanzas por donde pasa la carretera central. Allí no teníamos electricidad y entre las pocas señales visibles de desarrollo solo contábamos con un radio Zenith americano que llevaba una batería que pesaba más que el mismo radio y cuya antena era un alambre en forma de tendedera en el patio. Como las casas estaban distantes y entre semana nadie solía visitarse, la única distracción en las noches era sintonizar emisoras de onda corta, entre ellas La Voz de la Amistad desde Bonaire en las Antillas Holandesas. Solía escuchar un programa donde daban los nombres de muchos que escribían interesados en mantener correspondencia para intercambiar sellos de correo, postales y monedas, y animado con la idea que me permitiría cambiar un poco aquella monotonía de vida decidí escribir yo también. Tendría a lo sumo unos trece o catorce años. Así fue como un día escuché que mencionaron mi carta. ¡Qué importante me sentí cuando escuché que dijeron mi nombre! Solo pensaba en el momento en que llegara la primera carta, hasta que llegó, era de Soledad Martinez Ripoll, de Barcelona en España.

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