¿Quién era Rafael Fernández de Castro y Castro?

Screen Shot 2015-09-07 at 11.40.23 PMEstamos aquí ante un personaje que no creo sea muy conocido para muchos cubanos. Quién sabe si se trate de un pariente de la familia de los Castro, a esos que tan bien conocemos, aunque eso es algo que no se puede averiguar tan fácilmente.

Nos referimos a un cubano nacido el 4 de octubre de 1856, en el municipio Regla, provincia La Habana. Estudió en el Colegio Belén, graduándose posteriormente de bachiller en 1873. Viajó luego a España donde estudió Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de Sevilla, alcanzando en 1877 y 1878 el grado de doctor en ambas carreras en la Universidad de Madrid. Acto seguido regresó a Cuba ejerciendo como abogado hasta que en el año 1880 ocupó una plaza como profesor auxiliar en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana. Dos años más tarde fue designado profesor en la misma Universidad pero esta vez en la cátedra de Historia Universal.

Su primera incursión en la política fue en el año 1881 con su elección como Diputado Provincial por el distrito de Jaruco. Fue electo presidente del Ateneo de La Habana y miembro de la Academia de la Historia y de la Sociedad Económica de Amigos del País. Fue  también diputado a las Cortes de España en varias ocasiones (1881, 1886, 1893), perteneciendo también a la directiva del Partido Liberal Autonomista.

Durante la guerra de independencia desde 1895 hasta 1897 no tomó parte en la vida pública, hasta que en 1898 el gobierno español decretó autonomía para Cuba, ayudando en la organización del nuevo sistema. Al inicio de la guerra entre España y Estados Unidos fue electo Gobernador Civil de la Habana, difícil y delicada tarea que desempeñó con honor tanto para si mismo como para satisfacción del pueblo.

Mientras que la isla era bloqueada por la armada norteamericana, él hizo un enorme esfuerzo, y con éxito, para evitar los disturbios en la capital, asistiendo a quienes vivían en extrema miseria. Fue el organizador de las llamadas cocinas abiertas, por medio de las cuales se daba de comer a 75 mil personas diariamente. Su tan brillante y sacrificado trabajo durante ese período tan difícil por el que atravesó la nación lo hizo merecedor de un gran reconocimiento. El Gobernador Español lo condecoró con la orden “La Gran Cruz de Beneficencia” por su extraordinario servicio a la humanidad. Fue protagonista de otras obras de gran significado para el pueblo, por lo que se propuso le fuera erigida una estatua honrando su trabajo, propuesta a la cual se opuso argumentando que mientras estuviese vivo no lo aceptaría, que lo hicieran una vez fallecido si concluía su carrera siendo aún merecedor de tal reconocimiento.

Colaboró en publicaciones periódicas como Las Avispas, El País, El Nuevo País. Escribió también el libreto de la ópera Yumurí (1898), con música de Eduardo Sánchez de Fuentes, estrenada el mismo año de su publicación.

A raíz de la intervención americana y con la instauración de la República en 1902 se retiró de la vida pública de la nación. Desde ese momento dedicó sus esfuerzos a impulsar el desarrollo de las plantaciones azucareras, negocio de familia establecido por su padre, Pedro Fernandez de Castro. Dichas plantaciones llevaban por nombre “Nuestra Señora del Carmen” y “Lotería”, en cada una de las cuales se encontraba el central del mismo nombre.

Fue colaborador de algunos periódicos y publicó las siguientes obras:
La filosofía oriental, discurso (Habana, 1883);
Un Poeta Catalán (Sobre el Presbítero Juan Arolas, 1883);
El Proceso de la Vida Humana, 1883;
Programa de Historia Universal (Habana, 1885);
La Cuestión de Cuba, 1887;
Para la Historia de Cuba, Trabajos políticos (T. I, Habana, 1899);
Proyecto para pagar los haberes del Ejército Cubano y otros créditos de la Revolución (Habana, 1902).
Clamores de Libertad. La habana, 1936 (Póstuma)

Sin duda que se trató de una figura en que las miradas convergían, ya fuera por razones políticas o intelectuales. Fue una personalidad de incuestionable atractivo al lector y al ciudadano de su tiempo. Varios de sus discursos fueron muy comentados y algunos tuvieron gran repercusión. De hecho que fue en la tribuna popular y en la propaganda política donde alcanzó sus mayores triunfos, más que nada por la ironía y el sarcasmo con que matizaba sus juicios y apreciaciones en torno a la actualidad político- social.

Su ingeniosidad, así como su simpatía, le permitieron acreditarse una frase incorporada al léxico popular que quedó como herencia a las generaciones venideras y la que aún no ha dejado de escucharse. ¿quién no ha oído en más de una ocasión ese dicho que dice? -“Lo único que hay de bueno es lo malo que esto se está poniendo”. Pues ya saben quien lo estableció, Rafael Fernández de Castro y Castro, frase pronunciada durante un discurso en el año de 1893.

En su obra publicada en el año 1899, “Para la Historia de Cuba”, encontré uno de sus discursos el cual veo que tiene una gran significación, tanto desde el punto de vista patriótico como humano, razón por la que he decidido compartirlo. Dentro de pocos días se cumplirán 129 años que este insigne cubano pronunció con todo sentimiento estas palabras durante un banquete con que la juventud liberal de la Habana obsequió a los diputados autonomistas en el Teatro Tacón, hecho que tuvo lugar el 14 de Septiembre del año 1886.

Estas fueron las palabras pronunciadas entonces por Rafael Fernandez de Castro.

 Señores:

    Declaro con toda ingenuidad, que el esplendor de esta fiesta –a que dan realce, con su presencia en estos palcos, las bellas y encantadoras damas de nuestra sociedad, y a que han dado elevada significación con sus discursos los elocuentes oradores que acaban de brindar – ha hecho vibrar mi corazón – que pocas veces se agita – y agrupa y condena con más fuerza que nunca, en lo íntimo de mi ser, entre esperanzas y recuerdos, todas las energías de mi alma, todas las convicciones de mi conciencia y todos los levantados estímulos de mi deber, como patriota cubano; porque este banquete es algo más que un obsequio, al cual, desde luego, no me considero acreedor en ningún sentido; este banquete es un acto político de suma importancia, en el que la juventud cubana sanciona, con un tributo de cariño, los actos realizados por la representación autonomista en las Cortes Nacionales; y al mismo tiempo consagra en una fiesta íntima la unión estrecha e inquebrantable de todos los cubanos en el seno del Partido Liberal.

    Y esta demostración elocuentísima de la confianza que al país inspiran los hombres que hoy la dirigen, dilata los horizontes del espíritu, porque con actos de esta naturaleza se siente robustecida la autoridad de nuestro honroso pasado, con el apoyo incondicional que nos ofrece en estas manifestaciones, la generación del porvenir.

    Brindo, pues, señores, por esta verdadera comunión de ideas y sentimientos, en la que veo asegurado el éxito de nuestros modestos trabajos; porque equivale a la ratificación solemne de nuestros actos políticos, y se ostenta hoy como símbolo del amor que por igual profesamos todos a esta tierra en que hemos nacido y a la que hemos consagrado nuestros esfuerzos, nuestra juventud, nuestra vida entera.

    Brindo, por la Autonomía Colonial, síntesis suprema de nuestras aspiraciones, único dogma del país organizado para la vida de la legalidad, única bandera de nuestra agrupación política, única solución para todos los conflictos creados por la deficiente organización española en América y única solución para todos los problemas políticos, económicos y sociales que, en sus tremendas crisis, ha aplaudido aquí, como en todas partes, la revolución general de ideas, sentimientos e intereses del mundo moderno.

    Brindo, en fin, señores, por la paz pública, medio el más eficaz que tenemos para hacer valer con mayor respeto nuestras doctrinas, y sendero más seguro para hacer cada vez más necesaria e ineludible la aplicación de nuestro programa al régimen y administración de estas colonias españolas.

   Nosotros, que aspiramos a fundar un orden en esta tierra donde todo es desorden, nosotros que aspiramos a construir un gobierno aquí donde todo es desgobierno, nosotros que hemos nacido en la vida política después del Zanjón, y que hemos sido los únicos en esforzarnos por afirmar la paz, como acaba de decir con profundo sentido mi querido compañero el señor Govín, estamos obligados a mantenerla y consolidarla, inscribiéndola como uno de los primeros lemas de nuestra insignia, porque al par que base esencial de nuestras aspiraciones, es principal condición de nuestra existencia y único cimiento sólido de nuestro porvenir.

    Mientras la vida pacífica del derecho y de la legalidad sea compatible con el decoro del hombre y la dignidad del ciudadano; mientras las leyes consagren, con su reconocimiento expreso la libertad de la tribuna, de la prensa, de la conciencia y de la cátedra, aún en el grado ínfimo en que hoy la poseemos; mientras haya camino abierto a la serena evolución de las ideas, y medios legalmente establecidos para fortalecer el espíritu popular con el majestuoso desarrollo de la opinión pública; mientras la acción del gobernante no anule directa o indirectamente las garantías constitucionales que la Nación nos reconoce; solo quien no ame a Cuba podrá perturbar con su insensatez , el desenvolvimiento progresivo de nuestro pueblo o interrumpir con estériles apasionamientos la marcha triunfal de nuestra política.

    Quiero, señores, dar a este brindis alta y concreta significación política, porque en mis palabras están reflejadas las aspiraciones de orden y concordia que alientan hoy los cubanos.

    Ahora bien: si por desgracia de todos llegase un momento en que aquella compatibilidad no existiese; si llegase un día en que las garantías de nuestros derechos fuese una cruel mentira y la consagración de nuestras modestas libertades, una burla sangrienta; si llegase un instante en que, perdida la fe, tuviésemos que abrazarnos todos en medio de la desesperación más espantosa para pedir al cielo lo que no se encuentra en la tierra, y a Dios, lo que no quieren reconocernos los hombres, ¡ah! Entonces nosotros, que no necesitamos ni estamos dispuestos a recibir de nadie lecciones de honra, porque tenemos clara conciencia de nuestro deber, nosotros que no necesitamos auxilios del exterior, porque en esos casos de defensa sagrada y de apelación suprema bastan siempre a los hombres de nuestra raza el apoyo de la razón, la fuerza del derecho y la propia virilidad; nosotros, que hemos sido y somos los primeros en combatir como soldados de orden en la vanguardia de la paz y en las luchas de la palabra, no declinaríamos, por cierto, el honor de ser también los primeros en saber morir dulce y decorosamente por la honra de nuestras familias, por la felicidad de nuestra patria y por el triunfo de la libertad.

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En la capital cubana existe un lugar que si no me equivoco recuerda al gran hombre de nuestra historia, me refiero a una calle en el Reparto Los Pinos, donde me temo que muchos de sus residentes desconocen quién es aquel que recuerda la calle donde viven. No creo que haya otro Fernandez de castro a quien pueda hacer referencia.
A continuación las fotos donde se encuentra.

La cruz roja en el centro indica la ubicación de la Calle Fernandez de Castro en La Habana.

Calle Fernandez de Castro en el Reparto Los Pinos.

Se agradece a toda persona que pueda proveer información adicional sobre Rafael Fernandez de Castro, la que con gusto agregaría al texto del artículo.

Muchas gracias.

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Fuentes.

The South American Journal. Mayo 1914
Cubaliteraria.
Para la Historia de Cuba. 1899

Comentarios

  1. MARIA theofanidis says:

    Rafael Fernandez de Castro y Castro era hijo de Don Pedro Frnandez de Castro y de Maria Rafaela HIlaria Casreo y Benitez. No tiene ninguna relacion con la familia de los tiranos Castro.

    • Pedro Estopinan says:

      Muchas gracias por su comentario.

      • Gracias por el articulo tan bonito e interesante, yo soy la unica biznieta de Rafael Fernandez de Castro. No tenemos nada que ver
        con los Castro.
        Gracias de Nuevo.

        • Pedro Estopinan says:

          Me hace Ud un gran regalo con su comentario. Se lo agradezco de corazón. Reciba mis saludos.

    • Mi abuela Maria Luisa Fernandez de Castro era la sobrina de Rafael Fernandez de Castro, eran todas de la Ciudad de Regla, y mi mama Celia Perez y Fernandez de Castro nacio en Jaruco en el Central del Carmen que era propiedad de la Familia., tengo las inscripciones de nacimiento que atestiguan esta declaracion. Ademas tengo los recibos de pago de la Propiedad en la Ciudad de Regla en la Habana durante el principio de Siglo.
      El comentario acerca de la unica fanmilia de Rafael, desafortunadamente para ella no es la unica yo tambien, mi parentezco es Sobrina biznieta de Rafael. con muchas similitudes:, estudie Leyes en la Universidad de la Habana, naci en Octubre (el dia 2), y he estado involucrada en Politica, tambien me gusta escribir y considero que mi familia es parte importante de la historia de Cuba. Visite Madrid dos veces y me encanta Espana como a el. Algo que no se menciona en este articulo es que la Propuesta primera para primer presidente de la Republica fue ofrecida a el y el no quizo , por lo que fue otorgada a Don Tomas Estrada Palma. Me daria mucho gusto si alguien se considera familia mia me contacte, podriamos establecer una relacion familiar que no conociamos. Gracias. Raysa White

      • Soledad C. Fernández de Castro says:

        Estimado Sr. Estopinan:
        Encontrar su artículo ha sido para mí fruto de gran emoción. Le agradezco tan valiosa información. Soy parte de la familia Fernández de Castro asentada en el Estado de Durango al norte México y actualmente me encuentro recopilando información para escribir un libro sobre esta familia con tanta historia. Al día de hoy, la información de la que dispongo es escasa. Solo algunos docuementos e historias fruto de la tradición oral. Mi tía abuela contaba antes de morir: “Tres hermanos aventureros salieron de España: Vicente, Jesús y Pedro. Llegaron primero a Cuba y Pedro se quedó ahí, Vicente y Jesús vinieron a México”. A partir de la llegada a México tengo todo documentado, pero es anterior a ello en donde intento descubrir y comprobar datos. Por esto me ha emocionado sobremanera, comprobar que efectivamente Pedro Fernández de Castro existió, y tuvo un papel importante en la sociedad cubana. Gracias de nuevo.

        Estimada Raysa White:
        Parece que tenemos un origen común. Es un placer encontrarla por este medio. Le agradecería cualquier información que pudiera darme al respecto del origen de estos tres hermanos. Actualmente sigo varias líneas de investigación para encontrar el origen exacto en España y la historia de la familia del otro lado del Atlántico. A través de algunos familiares he sabido que el pueblo de origen es Comillas, Cantabria. También tengo constancia de la existencia de una empresa gaditana “Ignacio Fernández de Castro y Cía” y quien creo esta extrechamente relacianada con el hecho de que estos tres hermanos hayan decidido partir. Espero tener noticias suyas en breve. Se despide afectuosamente. Soledad C. Fernández de Castro.

  2. Pedro Estopinan says:

    Sra. Raysa White.
    Le agradezco mucho su comentario, es un honor que aporte una información que de otra forma no hubiera podido obtener y que le prometo agregaré al texto del artículo para no correr el riesgo que alguien no lea todos los comentarios, y este suyo es muy valioso. Sería para mi un orgullo que gracias a este artículo pudiese aparecer algún otro pariente y se pusieran en contacto.
    Muchas gracias nuevamente.

  3. Raysa white says:

    Señor Estupinan me hace usted un honor al contestar mi comentario, siempre estuve orgullosa de ser parte de la familia Fernández De Castro y quisiera tener la oportunidad de obtener todas las publicaciones de mi tío , uno en particular “Los Aces de Espadas” pero no he podido encontrarlo aún, me agradaría que si es su deseo me contactara en mi email “, si es posible.
    De usted con todo mi respeto Raysa White

    • Pedro Estopinan says:

      Sra. Raysa.
      No sabe cuanta satisfacción siento al ver que la publicación de este artículo haya permitido este encuentro. Es motivo más que suficiente para ver que valió la pena.
      Solo les comento que si tienen alguna foto disponible que quisieran compartir me la podían enviar y con gusto se las agrego al artículo.
      No se si antes recibió mi mensaje que envié directo a su email.
      Muy agradecido porque me haya escrito.
      Un sincero saludo.

  4. Maky Abello says:

    Raysa,
    Me encantaria comunicarme con usted. Debemos de ser primas, pues si usted es sobrina nieta de Rafael Fernandez de Castro, yo soy su biznieta, no la única familia de el, pero si su única biznieta, ya que de sus hijos solamente mi abuelo, Rafael Fernandez de Castro y su esposa,
    Francisca Herrera, fueron los únicos que tuvieron hijos, mi Madre Martha y mi tío Raul.
    Abajo le indico mi email para comunicarnos, me encantaría.

    • Ahi le envio mi email.

    • Rafael Fernandez de Castro says:

      Hola Make y Raysa,

      Yo también soy pariente de ustedes, me llamo Rafael Fernandez de Castro y mi tatarabuelo era Don Pedro Fernandez de Castro. No tengo mucha información de nuestra familia, solo que los que hay en Dominicana y en Méjico son todos de la misma familia. Me encantaría conocerlas y compartir la información que han recopilado. Mi correo es mi nombre completo en gmail.

      Saludos a ambas,

      Rafael

      • Que interesante, yo soy tataranieta de Pedro, quien era tu abuelo/abuela?
        Mi abuelo era Rafael, hijo mayor de Rafael. Sabia que un hermano de Pedro fue a Mexico pero no recuerdo quien fue.
        Ani le Mande mi email,

  5. Maky Abello says:

    Raysa,
    Me encantaria comunicarme con usted. Debemos de ser primas, pues si usted es sobrina nieta de Rafael Fernandez de Castro, yo soy su biznieta
    Abajo le indico mi email para comunicarnos, me encantaría.
    Tanto usted como yo tenemos una historia muy linda y un apellido de gran prestigio.
    Repito que me encantaria comunicarme con usted.
    Maky

  6. Ahi le envio mi email. Gracias

  7. Pedro Andrés Pérez Vignola. says:

    Hola a todos los Fernández de Castro que se han comunicado por éste medio, y gracias al Sr. Pedro Estopinan, por la publicación de la biografía del pariente lejano Rafael Fernández de Castro, pero al fin pariente y sentí una gran emoción leerla, ya se presentaron descendientes del hermano que se quedo en Cuba, también del hermano que llegando al puerto de Veracruz, México, continúo su camino hasta radicarse en Durango. Pues bien, yo soy descendiente del hermano que se quedó en la ciudad y puerto de Veracruz, que viene siendo mi chozno en primer grado y se llamaba Manuel Fernández de Castro, uno de los 3 jóvenes españoles que salieron en el Siglo 18 a las tierras de América.
    Mi línea viene así: Manuel engendró a José (mi tatarabuelo), José a Manuel (mi bisabuelo), Manuel a María de la Paz (mi abuela), quien se casa con Fernando Vignola, quienes engendran a María Carolina Vignola Fernández de Castro (mi madre q.e.p.d.) y ella se casa con mi padre Pedro Pérez Osorio (q.e.p.d.) y yo soy Pedro Andrés Pérez Vignola, para servirles……..les comparto una observación, que a pesar de no conocernos sienten al igual que yo mucho orgullo de pertenecer a ésta familia en comento, es un gen muy fuerte de pertenencia, el cual siento desde que era niño, quizás contagiado por mi mamá que decía que ella era una Fernández de Castro………. porque aquí lo importante no es que el apellido se lleve en primero o segundo lugar o como en mi caso no se lleve civilmente, no cabrían nuestros 4 apellidos de los abuelos en credenciales, en identificaciones en gral., es poco práctico, pero eso no quiere decir que por nuestras venas no corra la sangre y los genes y cromosomas de nuestras abuelas……. tengo alguna información de la rama de Veracruz, que les compartiré próximamente Dios mediante, al igual si quisieran compartirme lo que tuviéran sobre el tema, se los agradeceré …..las amo y los amo, como parte de mi ser, aunque por la lejanía no sé si algún día tenga la oportunidad de conocerles….les mando mi correo….y que Dios l@s bendiga.

  8. Todo muy interesante. Mi Madre era nieta de Rafael Fernandez de Castro.

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