Emigrantes Españolas en Francia – Héroes Anónimos

Emigrantes españolas en la Misión de la Rue de la Pompe. Paris.

Desde aquella primera visita a la Iglesia de los Claretianos había seguido asistiendo todos los sábados. Allí fui conociendo a muchos emigrantes españoles, en su mayoría mujeres, pues eran muy pocos los hombres que venían a la misa. Todas ellas trabajaban como empleadas domésticas o como conserjes en edificios de apartamentos. La difícil situación que había enfrentado España durante la dictadura de Franco, que llegó hasta 1975, las obligó a irse a Francia en busca de trabajo para así poder ayudar a sus familias. Habían venido desde muy jóvenes, pero una vez que terminó el franquismo el poder regresar a España no representaba que pudieran conseguir trabajo, y quedándose en Francia podrían ganar mucho más. Si se retiraban antes de la edad requerida no era mucha la compensación que recibirían, por lo que se veían obligadas a esperar a la edad de retiro para recibirla. Esa realidad las forzaba a permanecer en Francia hasta retirarse, edad a la que ninguna había tenido la posibilidad de formar un hogar pues en esa vida que llevaban les era imposible, aunque como característica entre las españolas, y por lo que pude apreciar, existía una marcada tendencia entre las mujeres de esa época a optar por el celibato dada la realidad que les había tocado vivir. No es menos cierto que me encontraba en un escenario muy único para utilizarlo como conclusión para el resto de esta parte de la población.

A no ser que alguna situación seria de familia las obligara a regresar a España permanecían en Francia mientras pudieran soportar el trabajo, razón por la cual la mayoría se enfrentaba a una vejez en soledad o dependientes de la compañía de algún otro familiar que al final decidiera acompañarlas a su regreso, lo mismo por amor que por el interés en las tías que regresaban después de haber acumulado cierto capital. Unas contaban quizás con parte de alguna herencia, mientras que otras se habían comprado algún piso en España, como decían, para asegurarse un techo propio cuando regresaren definitivamente.[Leer Más…]

Cuando Supe que Había Esperanza para el Pueblo de Cuba

El Pueblo de Cuba no estaba solo, podía contar con la ayuda de Dios.

En el último año que había pasado en Cuba, expulsado ya del trabajo, me había involucrado mucho en la iglesia, llegando incluso a ser presidente del grupo de jóvenes. En es entonces hacía no mucho tiempo que había tenido una experiencia que me llevó a encontrar en Dios un apoyo real, algo que cada día iba aumentando mi fe y me iba fortaleciendo cada vez más para hacerle frente a todo lo adverso que se me iba presentando. Fueron los hechos relacionados con el éxodo del Mariel los que presentaron el escenario para esa ruptura que necesitaba con todo lo que me impedía llevar abiertamente una vida de fe.

Una vez que me expulsaron del trabajo no me involucré de inmediato en la iglesia, pues producto de aquella vorágine que se estaba viviendo mucha gente que no se había podido ir del país, pero que sí había quedado identificada como contraria al sistema, encontró un refugio en las iglesias, momento que no iba a ignorar el gobierno para reforzar la presencia de infiltrados en las mismas, como siempre lo había hecho, pero en esta ocasión con más razón aún, conscientes de que se hablaría más de planes de salida del país que en otro tiempo, y el gobierno necesitaba estar bien informado de lo que allí se hablaba. Por mi parte no estaba dispuesto a enfrentar aquella persecución pues con la que ya soportaba era suficiente, pero una vez que esa furia inicial pasó fue que comencé a asistir a una iglesia en la que estuve hasta el momento de la salida, muy atento siempre a los temas que no estuvieran relacionados con la religión los cuales debía tener cuidado de evitarlos, a sabiendas que los infiltrados serían los más propensos a iniciarlos.[Leer Más…]