Se Cierra un Capítulo de la Historia de Cuba

Dios nos Habla de la Revolución Cubana (III)

Aún nos queda un detalle por analizar antes de concluir con lo que representa ese acontecimiento del año 1959 para la Historia de Cuba. En los artículos anteriores habíamos visto primero la naturaleza de esa fecha, manifestándose el papel que han jugado los ejecutores de ese sistema en contra de quienes se les han opuesto, y en segundo lugar el clamor de las víctimas (el pueblo) pidiendo a Dios ser liberados de su esclavitud. Como último aspecto tenemos el tiempo transcurrido desde 1959 hasta el presente, un elemento que no podemos pasar por alto, sobre todo cuando ignoramos que es un mecanismo muy por encima de nosotros lo que puede estar decidiendo el curso de los acontecimientos.

Desde 1959 hasta el presente han transcurrido 54 años y de nuevo los invito a volver a las escrituras, fuente que nos seguirá guiando en el análisis de los hechos ocurridos. Con ese número iremos también a los Salmos y al Libro de Isaías esperando encontrar mensajes confirmándonos que se acerca la victoria que tanto espera nuestro pueblo.

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Símbolos Eternos Presentes en la Bandera Cubana

 

Bandera Cubana

 

Símbolos de mi Fe en Dios presentes en la Bandera Cubana.

Pasaban los días y yo atento hasta en el más mínimo detalle de lo que ocurría a mi alrededor, tratando de identificar todo lo que pudiera arrojar alguna luz sobre la experiencia que estaba viviendo. Anotaba lo que creía digno de recordar en que la mente luego pudiese traicionarme, aunque en aquel momento era imposible imaginar que transcurrirían tantos años hasta que pudieran servirme de algo esas notas que tomaba.

Fue gracias a eso que sé que fue un 11 de abril cuando como de costumbre me levanté temprano para irme al trabajo, pero no pasé por alto que estaba pensando en la bandera cubana con marcada insistencia, algo que no me parecía muy normal. Desde el 24 de febrero recién pasado Cuba era el centro de mis pensamientos, pero en ningún momento me había enfocado en la bandera, y lo cierto es que aquella imagen se mantuvo en mi mente por el resto del día y no se iba. Me acosté esa noche y dormí bien, como siempre dormía, pues aquella experiencia que estaba atravesando no me había afectado el sueño en lo más mínimo, pero al amanecer del día siguiente fue como si la bandera estuviese esperando a que me despertara, y confieso que ya comenzaba a incomodarme. [Leer Más…]