La Reforma del Espíritu

Screen Shot 2015-09-20 at 2.32.45 AMpor el Sacerdote Juan Manuel Dorta-Duque.
23 de Septiembre de 1959   —   Diario de la Marina

Parece ser que alguien ha entendido o mal entendido que “Reforma del espíritu” es lo mismo que “contrarrevolución”. Como si el espíritu se opusiera a la industrialización.

Hace varios años, dieciocho, que tomé la decisión enérgica de hacer algo por Cuba. Y se me ocurrió, como la mejor medida, seguir los consejos del hijo del carpintero de Nazaret, del obrero Jesucristo: “ Renuncia a todo lo que tienes y dalo a los pobres, ven y sígueme”. Desde entonces formo parte de sus amigos “revolucionarios”.

Me incorporé a la Revolución muchos años antes. Mi tarea fue la de implantar en Cuba la “Reforma del Espíritu”. Creo que en Cuba todavía hay mucho que hacer , aunque doy gracias a Dios, que mucho se va haciendo. También yo adquirí el “derecho a empezar” esta reforma cuando lo dejé todo por luchar para que en Cuba se cumpliera mejor la Ley de Dios fundamentada en el precepto de Jesucristo: “Amaos los unos a los otros”.

Lo primero que se propone con esta reforma del Espíritu” es lograr que todos los cubanos nos amemos los unos a los otros. Esta reforma pide amor aún para los enemigos. Porque el que la promulgó fue el primero en morir perdonando desde la Cruz a aquellos que injustamente lo habían clavado en ella.

Lo segundo es manifestar ese amor en hechos y no en palabras. Estos hechos son dar de comer al hambriento y vestido al desnudo; enseñar al que no sabe, cuidar al enfermo. Pero también hay que respetar a la mujer del prójimo y la propiedad ajena; hay que decir la verdad, hay que evitar maltratar al prójimo con hechos o con palabras, hay que defender la fama ajena, hay que amar, cuidar, respetar a los padres, hay que desterrar la mentira y la calumnia, hay que controlar los apetitos carnales y las ansias inmoderadas de placeres, hay que trabajar, hay que educar y cuidar a los hijos, hay que dar buen ejemplo de honestidad en los negocios, hay que pagar un salario justo y no explotar al pobre…..Amor a Dios es cumplimiento de su ley, que es al fin y al cabo Ley de Amor de mi semejante.

La Reforma del Espíritu tiende a despertar en los corazones de los hombres todos esa Ley Natural que el Creador ha querido dejar impresa en el mismo corazón. Estimular la conciencia y avivar el sentido de responsabilidad.

Hay que construir mucho: escuelas, casas, caminos, playas…pero ¿vamos a dejar que se derrumbe la familia cubana minada por la carcoma del divorcio? ¿vamos a dejar que nuestros niños se perviertan y aprendan la practica de la inmoralidad en Cines, televisión, literatura pornográfica? ¿hasta cuando vamos a seguir contemplando a las jovencitas que van al matrimonio cuando ya han sido madres, como si el ser madres fuera cosa de juego de niños?

Es necesaria una buena Reforma del espíritu. Porque el hombre no es solo un animal económico. El hombre es un ser espiritual, que tiene un alma racional y libre. Y por consiguiente tiene que estar sometido a la Ley Moral que es la que ordena todas sus acciones y las encausa hacia el bien.

La nación puede y debe quedar industrializada, para mejorar el nivel de vida: los cubanos todos deben trabajar y cooperar para que la vida de cada cubano sea tal que merezca vivirse. Y solo merece vivirse una vida donde hay Paz y amos de unos con otros, comprensión y ayuda mutuas; sin egoísmos rastreros, sino viviendo para servirse mutuamente.

Si no va la Reforma del Espíritu difícilmente habrá amor entre los cubanos. Y sin amor Cuba se deshace.

La reforma del espirituReformemos sabiamente y prudentemente todo lo que sea reformable y deba ser reformado. Pero recordemos que no son las nuevas estructuras políticas y sociales las que hacen grande a los pueblos. Son los hombres los que dan prestigio y grandeza a una Nación. Hay que reformar a los hombres primero. Y la Reforma del Espíritu va a lo mas esencial del hombre; a reformar su inteligencia y su voluntad. La industrialización es producto de la inteligencia, de la voluntad del trabajo del hombre. Luego la Reforma del Espíritu es lo primero que hay que hacer si se quiere industrializar a Cuba.

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